Campamentos Antárticos
El regreso al campamento



El regreso diario al campamento puede realizarse a pié, en motos de nieve o a bordo de botes neumáticos, pero invariablemente se carga con tremendas mochilas hinchadas de muestras (ej: fragmentos de rocas, fósiles, etc.). Habitualmente el retorno se hace bajo amenaza de tormenta inminente, de noche o en la tormentosa oscuridad, siempre navegando con ayuda satelital GPS (sistema de posicionamiento global).

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De regreso al campamento, se transfieren a la PC los datos obtenidos durante la jornada
Asimismo, pueden cargarse las rutas en los GPS para la proxima travesia

La moderna navegación satelital permite desplazamientos precisos y seguros aún en medio del más desorientador blanqueo óptico que consiste en la total ausencia de sombras en la nieve por difusión múltiple de la luz, enceguecedoras ventiscas, viento blanco, blizzard y/o cabalgando furiosamente sobre botes neumáticos contra el viento y el mar embravecido.

Los gélidos y largos viajes invernales nocturnos de regreso al campamento en motos de nieve, bajo la fría luz de las estrellas y calcando sobre la nieve los invisibles caminos que trazan los satélites en el cielo sin Luna, son una de las experiencias más fantásticas y sobrecogedoras de la vida en campaña.

De regreso al campamento, felices por haber cumplido con una nueva jornada, a pesar de las condiciones climáticas habitualmente rigurosas, se debe proceder al tedioso ritual de tapar y atar las motos, estaquear los botes, inspeccionar las carpas, estirar los vientos, ordenar las muestras, "hacer" agua y combustibles, preparar la cena y limpiar los platos después de cenar, todo esto previo al merecido descanso que permitirá continuar con las tareas previstas para el próximo día.

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Finalizada la jornada, se procede a estaquear los botes


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