La higiene corporal y el lavado de ropa son aspectos complicados de la vida en los campamentos científicos en la Antártida. Para desarrollar estas actividades es necesario elegir días con poco viento, desalojar completamente una carpa "laboratorio" (2x2x2,5 m), quitarle los pisos de lona y goma, obtener y calentar convenientemente unos 15 litros de agua por persona, y adquirir suficiente coraje para ducharse dentro de una carpa desnudo y separado del frío exterior por una delagada pared de lona sintética.
Durante el momento elegido para la ducha no debe haber viento fuerte porque, de otro modo el débil calor de un par de calentadores de kerosene se perdería rápidamente, y el interior de la carpa se enfriará demasiado para tomar el baño. Para permitir la evacuación del agua, la carpa suele estar desprovista de piso y el bañista cuenta con un duro cajón vacío para sentarse desnudo mientras se lava con el auxilio de una palangana de material plástico o permanece parado sobre una tarima improvisada con la tapa de madera del cajón. El agua caliente se obtiene de una olla dispuesta sobre uno de los calentadores, y se echa sobre la cabeza y el cuerpo con un jarrito. Terminado el baño, luego de frotarse enérgicamente todo el cuerpo con una toalla y abrigarse convenientemente, se procede a lavar la muda de ropa interior y medias recientemente cambiadas. Para esto se usa un pan de jabón blanco y un balde de material plástico. Una vez escurrida, la ropa se tiende en el interior calefaccionado de la carpa (ya que en el exterior se congelaría, quedando tiesa como un cartón), pero solo una vez que ha finalizado la sesión de baño de todos los miembros del campamento. Cuando toda la operación "baño" termina, hay que volver a colocar nuevamente todo en su lugar para continuar las actividades normales del campamento.