La buena alimentación es uno de los puntos importantes a tener en cuenta, pues es la forma de dar la energía suficiente al cuerpo para mantener la temperatura corporal. La cantidad de calorías varia según la exposición de la persona a las inclemencias del tiempo y para ello se utiliza un calculo promedio de las kilocalorías (Kcal) por día necesarias para la actividad antártica, en este caso aplicado a los campamentos, separado por sexo ya que los requerimientos son diferentes. Considerando una actividad de 10 hs de trabajo al aire libre y dos de trabajo en el interior de las carpas, un hombre requeriría 4528,80 +/- 400 Kcal/día, mientras que una mujer 3541,27 +/- 300 Kcal/día. Comparándolo con la vida en la ciudad durante el invierno y suponiendo una actividad de dos horas de trabajo al aire libre y ocho horas de trabajo liviano al interior a temperatura promedio de 25°C, un hombre necesita 2844,00 +/- 400 Kcal/día y una mujer 2214,85 +/- 200 Kcal/día.
Dadas las necesidades calóricas en el campamento, se cuenta con diversas clases de víveres los cuales son provistos por el área Logística de la Dirección Nacional del Antártico en cantidad suficiente y calidad excelente. Abundan los vegetales enlatados húmedos (arvejas, tomates, chauchas), los alimentos secos (fideos, arroz, polenta, harina de trigo), carne congelada de vaca y pollo, lácteos (quesos, leche, manteca), y también hay pequeñas cantidades de bebidas y algunas hortalizas (por ejemplo cebolla y zanahoria).
El desayuno, al igual que en otras partes del mundo, constituye la comida más importante del día. Generosas cantidades de alimento son ingeridas para mantener provisto al organismo de los diferentes nutrientes, sales y calorías necesarias para el desarrollo de las actividades al aire libre durante gran parte de la jornada.
El almuerzo se prepara e ingiere en el campamento siempre que no se pueda salir a trabajar al campo por meteorología adversa (ventisca, viento excesivo, nevadas fuertes). Al igual que en el desayuno y la cena, los platos después de comer se suelen limpiar en una primera etapa con porciones de papel higiénico, para luego realizar el enjuague final con mezquinos chorros de agua hirviendo para terminar de lavarlos o desengrasarlos, ahorrándose agua.
De otro modo cuando se sale al terreno, raciones ligeras (cebolla cruda, rodajas de queso y fiambres, paté de foie, galletitas) son consumidas en breves etapas durante las largas y extenuantes jornadas en el campo, matizadas con mate, café, te o sopa, conservados calientes en eficientes y personales termos de acero inoxidable.