PROTECCIÓN DE FLORA Y FAUNA
La flora y fauna antártica se encuentra protegida
por normas rigurosas que tiende a evitar los probables efectos
perjudiciales de las actividades que lleva a cabo el hombre. En
términos generales, el Protocolo de Madrid prohibe la "toma"
o "intromisión perjudicial" de las especies vegetales
o animales, salvo que se cuente con una autorización expresa.
Esta autorización se otorga en circunstancias relacionadas
con fines puramente científicos, como por ejemplo la recolección
de especímenes para experimentación, museos, herbarios,
jardines zoológicos o botánicos u otras instituciones
o usos educativos o culturales.
Por otro lado también se dictaron normas para
evitar la introducción de especies no autóctonas,
cuya presencia puede perjudicar a las especies ya existentes,
produciendo modificaciones en las condiciones naturales de los
ecosistemas antárticos afectados.
Debe tenerse en cuenta que la importación
de especies también involucra a lo microorganismos (virus,
bacterias, parásitos, levaduras, hongos), cuyo efecto puede
determinar la propagación de enfermedades
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