En la actualidad el hombre puede vivir más
o menos confortablemente en las bases antárticas. La existencia
de esas pequeñas comunidades ha mejorado desde los días
de Amundsen y Scott, pero aún existen similares inconvenientes.
El problema principal, es que todo lo necesario
para residir allí debe ser previsto a través de
un plan anual.
Con el presupuesto asignado para la logística
antártica los comandos antárticos de las Fuerzas
Armadas y por medio del Rompehielos "Alte. Irizar" y
los aviones Hércules C-130, trasladan al personal que cumplirá
tareas: científicas, técnicas y logísticas,
como así también las provisiones para la alimentación,
calefaccionamiento y movilidad que serán utilizadas durante
el período de invernada.